El panorama político de la derecha y centroderecha en Colombia atraviesa una profunda reconfiguración marcada por la fragmentación, la emergencia de figuras personalistas y la dificultad para consolidar una candidatura única. La irrupción del abogado Abelardo de la Espriella y su negativa a participar en una consulta interpartidista en marzo ha fracturado la estrategia de unidad que buscaba el expresidente Álvaro Uribe. De la Espriella, tras inscribir su candidatura con 4,8 millones de firmas, ha dejado claro que su intención es ir directamente a la primera vuelta, argumentando que tiene un "mandato ciudadano" que no desea diluir.
En una carta dirigida a Uribe, rechazó la consulta, aunque propuso como alternativa una gran encuesta para definir un candidato único. Esta postura evidencia un cambio en la dinámica de poder, donde De la Espriella se posiciona como un actor con la fuerza para imponer sus propias condiciones. Paralelamente, el Centro Democrático enfrenta una crisis interna tras la expulsión de Miguel Uribe Londoño de su proceso de selección de candidato.
Mientras tanto, otros partidos como el Conservador siguen evaluando su participación en una consulta. La dispersión de la derecha es evidente: mientras De la Espriella se consolida como una opción independiente, el uribismo, los conservadores y otros sectores aún ven en la consulta de marzo la plataforma para construir un bloque sólido que pueda enfrentar al candidato de la izquierda, Iván Cepeda. Sin embargo, la negativa del abogado, quien lidera las encuestas en este espectro, representa el principal cuello de botella para lograr dicha unidad.
En resumenLa derecha colombiana enfrenta un desafío crucial para 2026: superar la fragmentación y el auge de proyectos personalistas. La decisión de Abelardo de la Espriella de no participar en una consulta interpartidista obliga a los demás sectores a recalcular sus estrategias, dejando en vilo la posibilidad de una coalición unificada para enfrentar a la izquierda en la contienda presidencial.