El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha reconocido formalmente la personería jurídica del Pacto Histórico, un paso trascendental que transforma a la coalición de gobierno en un partido político unificado. Esta decisión es el resultado de la fusión de tres de sus miembros fundadores: el Polo Democrático Alternativo, la Unión Patriótica y el Partido Comunista, consolidando una estructura orgánica única de cara a los desafíos electorales de 2026. La obtención de la personería jurídica representa un triunfo político para el petrismo, ya que le otorga mayor cohesión, le permite presentar listas únicas sin depender de alianzas temporales y simplifica su financiación y acceso a los medios de comunicación.
Para sus líderes, este movimiento es fundamental para construir un “frente amplio” y mantener el poder más allá del actual gobierno.
Sin embargo, la consolidación del Pacto como partido también genera tensiones internas y externas.
Internamente, deberá gestionar las diferentes corrientes ideológicas que ahora conviven bajo una misma sombrilla.
Externamente, su fortalecimiento ha sido interpretado por la oposición como una señal de alarma que acelera la necesidad de definir un candidato presidencial único para la derecha y el centro. Este cambio en el estatus legal del Pacto Histórico modifica el tablero político, al pasar de ser una alianza de movimientos a una fuerza política institucionalizada con la que el resto de los partidos deberán negociar y competir de una manera diferente.
En resumenLa obtención de la personería jurídica por parte del Pacto Histórico marca su consolidación como un partido político unificado, un movimiento estratégico para fortalecer su estructura y cohesión de cara a las elecciones de 2026. Esta transformación altera el equilibrio de fuerzas políticas, obligando a otras colectividades a redefinir sus estrategias para competir con la ahora institucionalizada fuerza de gobierno.