La situación evidencia la influencia determinante de De la Espriella en la política de la derecha y la autoridad incuestionable de Álvaro Uribe dentro de su colectividad, quien priorizó la cohesión interna y la viabilidad de una futura coalición sobre la permanencia de quien era, según encuestas, su aspirante más competitivo. La movida también generó reacciones externas, como la del director del partido La Fuerza, Roy Barreras, quien invitó a Uribe Londoño a ocupar un espacio en su lista al Senado.