Según los informes, esta postura generó un choque directo con el presidente Petro, quien consideró la designación como una “orden”. La tensión escaló hasta que el mandatario le pidió la renuncia, convirtiendo a su sucesora, Letty Leal, en la quinta persona en dirigir el DAPRE durante este gobierno. La salida de Rodríguez es particularmente significativa dado su reciente y rápido ascenso de poder; en el último mes había asumido como gerente encargada del Fondo Adaptación y como superintendente ad hoc para la Nueva EPS. Su caída también se enmarca en un contexto de denuncias personales, ya que la exfuncionaria manifestó a su círculo cercano que “incomodo a mucha gente por ser honesta” y reportó actos de vandalismo en la casa de sus padres, lo que la llevó a temer por su vida.