Por su parte, De la Espriella confirmó en un comunicado que Uribe Londoño sí le manifestó su deseo de renunciar a la precandidatura del partido para ser su fórmula vicepresidencial durante una reunión en Barranquilla. Este cruce de versiones contradictorias dejó en evidencia la desconfianza y las tensiones preexistentes.

Varios artículos señalan que el malestar con Uribe Londoño no era nuevo, citando su desacuerdo con los mecanismos de elección internos, su inasistencia a foros del partido y contactos no autorizados con firmas encuestadoras. Tras su salida, Uribe Londoño renunció irrevocablemente a su militancia en el partido.

La crisis deja al Centro Democrático, por primera vez, con una terna de precandidatas exclusivamente femenina (María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín) y subraya el papel disruptivo y la creciente influencia de Abelardo de la Espriella como un factor que aglutina y a la vez divide a los sectores de la derecha colombiana.