Esta postura busca posicionar a Colombia como un mediador regional, pero agudiza las tensioniones con su aliado tradicional, Estados Unidos.
La controversia escaló después de que el presidente Trump advirtiera sobre el cierre del espacio aéreo de Venezuela. Petro reaccionó enérgicamente, preguntando en redes sociales: “¿bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación?”.
Calificó la medida como una violación a la soberanía y al derecho internacional. La Cancillería colombiana expresó formalmente su “preocupación” por el aviso aéreo estadounidense, señalando que estas acciones “afectan la estabilidad regional”.
En medio de la creciente presencia militar de EE. UU. en el Caribe, Petro ha insistido en que la solución a la crisis venezolana debe ser política y no militar. Propuso a Cartagena como sede neutral para que “los venezolanos, en sus diferentes posiciones, y en su propia diversidad, se reúnan”.
Adicionalmente, ordenó el restablecimiento del servicio aéreo civil con Venezuela, afirmando que “es hora de diálogos, no de barbarie”, y criticó al diplomático estadounidense en Colombia por, según él, dejarse influenciar por opositores a su gobierno.










