La Procuraduría General de la Nación ha abierto una investigación por el presunto uso irregular de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) por parte de Ecopetrol para rastrear las transacciones financieras de sus propios directivos, exfuncionarios y líderes sindicales. Este caso plantea serias dudas sobre un posible abuso de poder y espionaje corporativo en la principal empresa estatal del país. En virtud de un convenio entre ambas entidades, Ecopetrol solicitó a la UIAF investigar las transacciones de numerosas personas vinculadas a la compañía, incluyendo miembros de la junta directiva como Saúl Kattan, exvicepresidentes, y líderes de la Unión Sindical Obrera (USO).
Los rastreos se habrían extendido incluso a familiares de los investigados. La Procuraduría busca establecer quiénes ordenaron estas solicitudes y si se cumplieron los requisitos legales, pidiendo a la petrolera la lista de funcionarios responsables y los argumentos jurídicos utilizados.
Críticos como el periodista Daniel Coronell han sugerido que Ecopetrol podría estar utilizando a la UIAF no solo para fines legítimos de control, sino también para “espiar” y mantener controlados a sindicalistas o exdirectivos.
Por su parte, Ecopetrol ha defendido la legalidad del convenio, amparándose en el Plan Nacional de Inteligencia. Sin embargo, la falta de claridad sobre los criterios de selección de los investigados y el uso de la información ha generado una crisis de confianza que apunta a un deterioro institucional dentro de la compañía petrolera estatal.
En resumenEcopetrol está bajo investigación de la Procuraduría por solicitar a la UIAF el rastreo financiero de su propio personal, incluyendo directivos y sindicalistas. El caso ha desatado acusaciones de espionaje y abuso de poder, poniendo en tela de juicio la gobernanza y transparencia de la empresa más grande de Colombia.