Esta declaración fue una reacción directa a los comentarios del mandatario, quien en un consejo de ministros calificó a Fuerza Ciudadana como un “partido 'tradicional' que le ganó al progresismo en Magdalena”. La disputa se materializó en las elecciones atípicas para la Gobernación de dicho departamento, donde el Pacto Histórico apoyó a un candidato rival al de Caicedo, resultando en una contundente derrota para el petrismo y una victoria para el 'caicedismo'. Este quiebre no es menor, ya que representa la salida de un importante actor regional del proyecto de unidad de la izquierda. Caicedo, a través de su movimiento, ha sido una figura clave en el Caribe, y su alejamiento del proyecto petrista evidencia las dificultades del presidente para mantener una coalición cohesionada, enfrentando ahora no solo a la oposición tradicional, sino también a facciones disidentes dentro de su propio espectro ideológico. La ruptura pone en duda la viabilidad de un frente amplio unificado y expone las luchas de poder internas que podrían fragmentar aún más a la izquierda.