Este movimiento lo posiciona como una figura de la centroderecha que busca unificar a los sectores de oposición, aunque enfrenta un panorama fragmentado y la desconfianza por su asociación con el gobierno de Iván Duque. El aval de Verde Oxígeno le proporciona a Pinzón una plataforma partidista desde la cual competir, un activo importante en un campo donde muchos aspirantes dependen de la recolección de firmas. Pinzón ha hecho un llamado a conformar una coalición amplia, pero con un criterio claro: que sus integrantes tengan “una ética probada y conocida”, marcando distancia de otras figuras.

Su nombre ha sido mencionado en las conversaciones entre los expresidentes Uribe y Gaviria para la conformación de un gran bloque opositor.

Sin embargo, su campaña enfrenta el desafío de gestionar su pasado político. Fuentes internas de su campaña y del partido Verde Oxígeno han expresado preocupación por el acercamiento de exfuncionarios clave del gobierno de Iván Duque, como María Paula Correa y Lina Arbeláez. La percepción es que el legado de Duque, con una baja popularidad al final de su mandato, podría ser “tóxico” y “sepultar prematuramente” las aspiraciones de Pinzón, quien busca proyectar una imagen de renovación. Este dilema evidencia la dificultad de la centroderecha para unificar sus fuerzas, atrapada entre la necesidad de aglutinar experiencia y el riesgo de ser asociada con gobiernos anteriores.