El evento, denominado “Gran Convención Nacional de los Defensores de la Patria”, fue una demostración de capacidad de convocatoria con más de 15.000 asistentes, en un despliegue que combinó elementos nacionalistas, militares y religiosos. De la Espriella se presentó como un candidato independiente, un 'outsider' que busca desafiar a las élites tradicionales y al gobierno de Gustavo Petro. Su campaña se sustenta en un fuerte antipetrismo y en la defensa de valores como la patria, la familia y la propiedad privada.

Durante su discurso, afirmó que su movimiento representa “una sola manada y un solo rugido”. La financiación de su campaña ha sido un punto central, con De la Espriella asegurando que es autosostenible y proviene de sus propios recursos. “Vale alrededor de 160 y, con arandelas, llegará a 280 o 300 millones de pesos. Esa plata, ¿de dónde va a salir?

Pues de mí”, declaró a Blu Radio.

A pesar de su éxito mediático y su capacidad para llenar un estadio, analistas señalan el gran desafío que enfrenta: transformar el fervor de las redes sociales y el espectáculo en una estructura de voto real y maquinaria territorial, indispensable para competir en las elecciones presidenciales colombianas. Su estrategia parece emular a figuras como Donald Trump o Nayib Bukele, buscando unificar a la derecha sin el respaldo formal de partidos consolidados como el Centro Democrático, aunque contó con la presencia de varios uribistas y figuras de la ultraderecha internacional.