La reacción del Gobierno fue contundente.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, calificó a los senadores de “cobardes” y “vagos” por, según él, dilatar el debate en lugar de discutirlo. Por su parte, el presidente Petro advirtió que denunciará por prevaricato a los senadores si no cumplen con su deber de debatir la iniciativa. Este enfrentamiento se produce después de que el Consejo de Estado suspendiera un decreto con el que el Gobierno intentaba implementar partes de la reforma por vía administrativa, obligándolo a depender exclusivamente del trámite legislativo.