La consulta interna del Pacto Histórico no solo definió a Iván Cepeda como su candidato presidencial con una sorpresiva alta votación de casi 2.7 millones de sufragios, sino que también desató una intensa pugna por el liderazgo de la lista al Senado. Este proceso ha revelado tanto la fortaleza electoral de la coalición de gobierno como las tensiones internas por la distribución del poder. La disputa por la cabeza de lista al Senado se centró entre la exministra Carolina Corcho, quien quedó segunda en la consulta presidencial, y la senadora María José Pizarro, a quien se le había prometido esa posición en un acuerdo previo para que declinara su aspiración presidencial. Corcho defendía un acuerdo del 19 de julio que le otorgaba el derecho por su resultado en la consulta, mientras Pizarro se aferraba a un pacto posterior del 26 de septiembre.
La controversia escaló públicamente, amenazando con generar una fractura en la coalición. Finalmente, Pizarro decidió ceder, anunciando que no aspiraría a la reelección y que su compromiso no era “por una curul, sino con Colombia”.
En su declaración, le deseó “lo mejor a Carolina Corcho liderando la nueva bancada del Pacto Histórico”.
Esta resolución allanó el camino para que Corcho, con casi 700,000 votos, asuma el liderazgo de la lista cerrada, en una movida que busca preservar la unidad del movimiento de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026.
En resumenLa consulta del Pacto Histórico demostró una base electoral robusta, pero también expuso divisiones internas. La crisis se resolvió con la designación de Carolina Corcho como cabeza de lista al Senado, tras la renuncia de María José Pizarro a su aspiración para mantener la unidad de la coalición.