La iniciativa establece como única "línea roja" la no revocatoria del Congreso. La propuesta ha encontrado una fuerte resistencia institucional.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Octavio Augusto Tejeiro, hizo un llamado a "proteger la Constitución de 1991", calificándola como el "pacto colectivo" fundamental de la democracia colombiana.

Por su parte, el presidente del Congreso, Lidio García, advirtió que "las constituyentes no pueden ser convocadas para resolver coyunturas políticas".

Los críticos señalan que la propuesta es inviable tanto en tiempos como en apoyo político, ya que requeriría mayorías en ambas cámaras y el voto favorable de aproximadamente 13 millones de colombianos, una cifra superior a la que eligió a Petro. Además, el borrador del proyecto no contempla la eliminación del Congreso ni la reelección presidencial, como afirmaban algunas versiones falsas en redes sociales.