La controversia se centra en dos acuerdos aparentemente contradictorios. Carolina Corcho, quien obtuvo el segundo lugar en la consulta presidencial con más de 670.000 votos, reclama la cabeza de lista basándose en un pacto inicial del 19 de julio que estipulaba que dicha posición sería para el segundo en la contienda. “El acuerdo político (...) es claro en que no existe el bolígrafo, hay elección popular”, afirmó Corcho, defendiendo la legitimidad de su votación. Por otro lado, María José Pizarro sostiene que un acuerdo posterior, del 26 de septiembre, le otorgó a ella esa posición a cambio de declinar su aspiración presidencial para apoyar a Iván Cepeda.

“Carolina Corcho participó en la consulta presidencial, perdió y debe asumir las consecuencias de sus decisiones”, declaró Pizarro inicialmente, aunque luego moderó su tono llamando a la unidad. La pugna ha sido comentada por otras figuras del movimiento; el exalcalde Daniel Quintero calificó la situación como una “trampa” contra Corcho, mientras que el exsenador Gustavo Bolívar reconoció la existencia de ambas promesas, describiendo el dilema como un “tremendo chicharrón” y opinando que “por conveniencia política sería Carolina Corcho quien deba encabezar esa lista”. La decisión final recaerá en el Comité Político del Pacto Histórico, que deberá resolver la controversia y definir el orden de una lista paritaria y en cremallera.