Los precandidatos Iván Cepeda y Carolina Corcho también alertaron sobre “inconsistencias” y la falta de garantías para el voto rural. En respuesta, el registrador nacional, Hernán Penagos, defendió la labor de la entidad. Aseguró que “no ha habido mala fe de nadie” y que las 20.000 mesas instaladas fueron acordadas previamente con los partidos de la coalición. Penagos desmintió la escasez de material, afirmando que se imprimieron siete millones de tarjetones y sobraron más de cuatro millones. Además, calificó las congestiones como hechos normales que afectaron a menos del 1% de las mesas.

La Procuraduría también entregó un balance positivo, indicando que se dieron “plenas garantías” para el voto.