La consulta interna del Pacto Histórico estuvo empañada por numerosas denuncias de irregularidades logísticas, que incluyeron falta de tarjetones, congestión en mesas de votación y el traslado de puestos rurales. Estas fallas provocaron duras críticas del presidente Gustavo Petro y de los propios candidatos contra la Registraduría, sembrando dudas sobre la organización del proceso electoral y generando un fuerte choque institucional. Desde tempranas horas de la jornada del 26 de octubre, líderes del Pacto Histórico y ciudadanos reportaron problemas en todo el país. El presidente Petro calificó la situación como un “desastre de la Registraduría”, denunciando que de 13.000 puestos planeados solo se habilitaron 9.000 y que el sistema informático “se cae o lo sabotean”. El ministro del Interior, Armando Benedetti, fue más allá y habló de un posible “sabotaje”, señalando que “se redujeron mesas y puestos de votación, y en varias partes se acabaron los tarjetones, lo cual nunca había ocurrido”.
Los precandidatos Iván Cepeda y Carolina Corcho también alertaron sobre “inconsistencias” y la falta de garantías para el voto rural. En respuesta, el registrador nacional, Hernán Penagos, defendió la labor de la entidad. Aseguró que “no ha habido mala fe de nadie” y que las 20.000 mesas instaladas fueron acordadas previamente con los partidos de la coalición. Penagos desmintió la escasez de material, afirmando que se imprimieron siete millones de tarjetones y sobraron más de cuatro millones. Además, calificó las congestiones como hechos normales que afectaron a menos del 1% de las mesas.
La Procuraduría también entregó un balance positivo, indicando que se dieron “plenas garantías” para el voto.
En resumenLas generalizadas quejas por fallas logísticas durante la consulta del Pacto Histórico crearon una tensa confrontación entre la coalición de gobierno y la autoridad electoral, proyectando una sombra de desconfianza sobre el proceso, a pesar de la defensa de la Registraduría sobre su desempeño.