Según Washington, se ha observado un “retroceso en los indicadores de erradicación y control de drogas”, citando informes que muestran un aumento récord en los cultivos de coca.
Aunque la suspensión es un golpe político significativo, el recorte no es total. La ayuda afectada corresponde a unos 27 millones de dólares de la partida específica para la lucha antinarcóticos, mientras que se mantendrá el apoyo a las fuerzas de seguridad, el sector justicia y los gobiernos locales. El presidente Petro reaccionó restándole importancia al impacto de la medida, afirmando: “¿Qué pasa si nos quitan la ayuda?
En mi opinión, nada”.
Sostuvo que dicha ayuda no ingresa al presupuesto nacional y beneficia principalmente a ONG manejadas por USAID.
Además, calificó la decisión como una presión injustificada, asegurando que su gobierno ha logrado resultados históricos en incautación de cocaína. Analistas advierten que este distanciamiento podría afectar otras áreas de cooperación bilateral y debilita la posición internacional de Colombia.













