La dimisión se produce en un contexto de alta tensión, marcado por sus enfrentamientos con el procurador Gregorio Eljach y la presentación del polémico proyecto de Asamblea Constituyente. En su carta de renuncia, fechada en París, Montealegre expone como única razón su “profunda indignación por el prevaricato en que incurrió el Tribunal de Bogotá al absolver a un criminal de guerra, un corrupto: Álvaro Uribe Vélez”. Como víctima acreditada en dicho proceso, el exministro afirmó que necesita “total libertad para continuar a la caza de un criminal” y anunció que acudirá a tribunales internacionales, anticipando que la Corte Suprema y la Fiscalía no actuarán. Sin embargo, su salida se da luego de que, según fuentes de la Casa de Nariño, el presidente Petro le solicitara la renuncia, presuntamente por sus disputas con el procurador y el ministro Armando Benedetti. La senadora Paloma Valencia, quien había anunciado una moción de censura en su contra por la propuesta de constituyente, celebró la salida afirmando que “renunció antes de que el Congreso lo pusiera en la calle”.
Al finalizar su misiva, Montealegre lanzó una críptica advertencia al presidente: “Cuídese mucho: en palacio hay traidores que acechan con dagas peligrosas”.
Augusto Ocampo, secretario jurídico de Presidencia, asumirá como ministro encargado.













