Esto obligaría al Pacto Histórico a presentar un candidato propio directamente en la primera vuelta presidencial, aislándolo de una posible coalición mayor. La senadora María José Pizarro confirmó que, tras una reunión mediada por la Procuraduría con el CNE y la Registraduría, la coalición sigue "sin una respuesta de fondo". La Procuraduría, por su parte, instó al CNE a dar celeridad al proceso para brindar seguridad jurídica.

La renuncia de Daniel Quintero, quien argumentó que se le tendió una "trampa" y que su inscripción fue bajo una medida cautelar que luego se cayó, añade otra capa de complejidad.

Aunque su nombre aparecerá en el tarjetón, su estatus legal es ambiguo.

Este laberinto jurídico y político, a pocos días de la votación, evidencia las dificultades del Pacto Histórico para consolidarse como un partido unificado y pone en riesgo su capacidad para articular una candidatura presidencial de consenso en la izquierda.