El Congreso de la República aprobó el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026 por un monto de $546,9 billones, en un trámite que consolidó una victoria para el gobierno de Gustavo Petro, pero que dejó un rastro de controversia por la distribución de los recursos y un déficit fiscal que deberá ser cubierto con una nueva reforma tributaria. La aprobación se concretó luego de que la plenaria del Senado, con 50 votos a favor y 27 en contra, acogiera el texto avalado previamente por la Cámara de Representantes, evitando así la fase de conciliación. El monto final representa un recorte de $10 billones frente a la propuesta inicial del Ejecutivo. Sin embargo, el presupuesto aún presenta un faltante de $16,3 billones, cuya financiación depende de una ley de financiamiento que la oposición ya ha advertido que buscará hundir. La distribución de los recursos generó fuertes críticas.
Congresistas de oposición denunciaron adiciones presupuestales a entidades como el DAPRE (con $289.000 millones adicionales) y la Procuraduría (con $587.000 millones más), calificándolas como “mermelada” con fines electorales.
La senadora Angélica Lozano advirtió que estos movimientos exponen el presupuesto a demandas de nulidad. En contraste, el ministro del Interior, Armando Benedetti, defendió los incrementos, asegurando que “en cualquier casa de mando de gobierno se necesitan recursos” y negó que fueran para campaña, calificando las acusaciones como “bilis política”. El exministro José Manuel Restrepo se sumó a las críticas, calificando el PGN como “desfinanciado en mínimo 45 billones de pesos” y con “prioridades equivocadas” al recortar sectores como el agro y la defensa.
En resumenEl Congreso aprobó el presupuesto de 2026 por $546,9 billones, otorgando una victoria política al Gobierno, pero la decisión fue criticada por adiciones presupuestales controvertidas y por depender de una futura e incierta reforma tributaria para cubrir un déficit significativo.