El conflicto se intensificó cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) prohibió el uso del logo del Pacto Histórico en el tarjetón, determinando que la votación no es una consulta interna de un partido unificado, sino una interpartidista entre el Polo Democrático, la Unión Patriótica y el Partido Comunista. Ante esto, Quintero anunció su retiro, calificando el proceso como un “Frankenstein” y argumentando que el cambio de reglas le impediría participar en la consulta del Frente Amplio en marzo de 2026. Sin embargo, su renuncia, presentada fuera de los plazos legales, no evitará que su nombre aparezca en los tarjetones ya impresos.

El magistrado del CNE, Altus Baquero, y la Misión de Observación Electoral (MOE) han advertido que, según la Ley 1475 de 2011, un precandidato que se retira de una consulta queda inhabilitado para inscribirse por otra colectividad en el mismo proceso electoral. Quintero, por su parte, alega que nunca autorizó su inscripción por dichos partidos, sino por el Pacto Histórico, lo que a su juicio lo deja en libertad para aspirar en marzo.

Los precandidatos restantes, Iván Cepeda y Carolina Corcho, han decidido continuar, pero han exigido al CNE claridad sobre si el ganador quedará habilitado para la consulta del Frente Amplio, un punto que sigue sin resolverse y que pone en jaque la estrategia de unidad de la izquierda.