Visiblemente molesto, Petro insinuó que el estancamiento era deliberado. “Es increíble que la nación tenga los recursos… y el departamento no se mueva”, afirmó, para luego escribir en su cuenta de X: “El odio a Petro de la élite monteriana no debe dejar sin agua al pueblo”. El presidente exigió un informe urgente sobre el estado del proyecto y advirtió que su gobierno cumple su palabra.

La respuesta no se hizo esperar.

Maruen Jabib Janna, gerente de Aguas de Córdoba, respondió públicamente al mandatario, desmintiendo que la demora se deba a odio político.

Según Jabib, el proyecto fue declarado desierto tras identificar múltiples inconsistencias técnicas y presupuestales en el diseño original, el cual “no le daba agua a nadie”.

El funcionario explicó que la empresa solicitó al Ministerio de Vivienda, del propio gobierno Petro, una reformulación del proyecto para corregir los errores. “Presidente, querer hacer las cosas como debe ser, no es odio, es el tecnicismo que requieren los proyectos”, replicó Jabib, pidiendo al gobierno agilizar la viabilidad de los ajustes técnicos.

Este choque evidencia una profunda tensión entre el poder ejecutivo nacional y las autoridades regionales, donde la ejecución de obras de infraestructura se convierte en un campo de batalla político.