La reestructuración busca modernizar la institución hacia un modelo centrado en los derechos humanos y la prevención, dejando atrás enfoques puramente represivos. En un giro de alta gravedad, el presidente denunció la existencia de un poder paralelo en Medellín: “En Medellín existe una parapolicía, un poder paralelo que distorsiona la autoridad institucional.

Esa situación debe enfrentarse de manera directa”.

Petro advirtió que estas estructuras representan una amenaza a la soberanía del Estado y que es responsabilidad del gobierno garantizar la autoridad en todo el territorio. La decisión generó reacciones inmediatas; el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y otros líderes de oposición criticaron al presidente, sugiriendo que busca responsables de su propio fracaso en seguridad y que el verdadero culpable del asesinato de los policías en Amalfi es el propio gobierno por haber liberado a alias 'Calarcá'.