El presidente Gustavo Petro anunció un cambio significativo en la cúpula de la Policía Nacional con la salida de su director, el General Triana, en el marco de una reestructuración profunda de la institución. El mandatario subrayó que esta decisión no es un simple relevo administrativo, sino el inicio de una reforma estructural para alinear a la fuerza pública con los principios de la seguridad humana y una visión democrática. Durante una alocución sobre Seguridad y Defensa, Petro afirmó que “los movimientos en la cúpula policial marcan el inicio de un nuevo ciclo para la institución”. Aunque reconoció que el director saliente hizo “una buena labor”, señaló la existencia de “unas fallas” que deben corregirse, mencionando específicamente el análisis del atentado en Amalfi donde murieron varios policías.
La reestructuración busca modernizar la institución hacia un modelo centrado en los derechos humanos y la prevención, dejando atrás enfoques puramente represivos. En un giro de alta gravedad, el presidente denunció la existencia de un poder paralelo en Medellín: “En Medellín existe una parapolicía, un poder paralelo que distorsiona la autoridad institucional.
Esa situación debe enfrentarse de manera directa”.
Petro advirtió que estas estructuras representan una amenaza a la soberanía del Estado y que es responsabilidad del gobierno garantizar la autoridad en todo el territorio. La decisión generó reacciones inmediatas; el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y otros líderes de oposición criticaron al presidente, sugiriendo que busca responsables de su propio fracaso en seguridad y que el verdadero culpable del asesinato de los policías en Amalfi es el propio gobierno por haber liberado a alias 'Calarcá'.
En resumenEl presidente Petro ordenó la salida del director de la Policía, enmarcando la decisión en una reforma estructural hacia la seguridad humana y denunciando la presencia de un poder 'parapolicial' en Medellín, lo que generó fuertes críticas de la oposición.