El presidente Petro ha criticado duramente los ataques a embarcaciones, que según sus declaraciones han dejado 27 muertos, incluyendo ciudadanos colombianos y trinitenses.

“Los misiles están cayendo probablemente sobre lanchas colombianas y sobre pescadores”, afirmó Petro, cuestionando la narrativa estadounidense.

El mandatario vincula la ofensiva con intereses geopolíticos, sugiriendo que el verdadero objetivo de la administración Trump es el petróleo venezolano.

“Estamos hablando del petróleo, no del narcotráfico, eso es carreta. Trump quiere el petróleo, y Venezuela es un mar de petróleo”, sentenció.

La situación se agrava con el anuncio del presidente Trump sobre la autorización a la CIA para realizar operativos en tierra en Venezuela, lo que Petro considera una “actividad violenta” que podría generar una “herida social” y afectar directamente a Colombia.

En respuesta, más de 100 organizaciones estadounidenses e internacionales han solicitado al Congreso de EE.

UU. una investigación formal sobre los ataques, calificándolos como posibles “ejecuciones extrajudiciales”.

El gobierno colombiano ha rechazado la iniciativa terrestre, mientras que el régimen de Maduro ha activado sus Zonas de Defensa Integral y ha denunciado los planes como una “política de agresión”. Este escenario ha llevado a Petro a distanciarse de la Cumbre de las Américas, argumentando que “el diálogo no comienza con exclusiones” y que lo que existe es “una agresión en el Caribe”.