El presidente Gustavo Petro anunció su intención de reactivar los procesos de paz con dos de los principales grupos armados del país, el ELN y el Clan del Golfo, en un nuevo impulso a su política de "Paz Total". El mandatario confirmó el inicio de contactos con el Clan del Golfo con la mediación de Catar y lanzó una invitación directa al ELN para retomar las negociaciones suspendidas desde enero de 2025. A través de su cuenta en la red social X, Petro escribió: “He iniciado contactos con el clan del golfo, con la intermediación de Catar”. Este anuncio se produce meses después de que el Gobierno confirmara acercamientos con dicha estructura criminal, también conocida como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC). La mediación de Catar, un actor con experiencia en resolución de conflictos internacionales, busca dar un nuevo impulso y garantías al proceso.
En el mismo mensaje, el presidente se dirigió al jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán: “Es hora de reiniciar los contactos con el ELN. Le respondo al señor Pablo Beltrán.
Pruebe la paz de Colombia”. Las conversaciones con esta guerrilla se rompieron después de una escalada de violencia en la región del Catatumbo, que el propio Petro calificó como "crímenes de guerra". A pesar de la ruptura, líderes sociales y defensores de derechos humanos en la zona ven con cautela la reanudación del diálogo, y algunos cuestionan la permanencia del Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño, a quien consideran un "detractor" del proceso. La propuesta de Petro se enmarca en un contexto de alta conflictividad en varias regiones, pero también de una persistente búsqueda de salidas negociadas para poner fin a la violencia armada en el país.
En resumenEl presidente Petro ha reactivado su agenda de "Paz Total" al anunciar el inicio de contactos con el Clan del Golfo, con Catar como mediador, y al proponer públicamente al ELN el reinicio de los diálogos de paz. Estos movimientos estratégicos buscan destrabar las negociaciones con los grupos armados más relevantes del país, aunque enfrentan escepticismo en algunas regiones afectadas por el conflicto.