Las pruebas incluyen audios, videos y conversaciones de un chat grupal llamado "Amigos", donde Miguel Quintero, junto con Álvaro Villada, exsubdirector financiero del Área Metropolitana, y Sebastián Ortega, hijo de un político local, discutían sobre nombramientos y decisiones administrativas. En uno de los audios, Miguel Quintero se refiere a un lujoso penthouse en El Poblado, que perteneció a la mafia y está bajo administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), afirmando: "Ese apartamento ya es mío". La SAE, por su parte, emitió un comunicado negando la existencia de un contrato con Quintero y aclarando que el inmueble se encuentra desocupado desde 2022. Daniel Quintero ha defendido a su hermano, asegurando que los chats están "manipulados" y que todo es parte de una "guerra jurídica y mediática" para afectar su campaña presidencial.

Sin embargo, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha reaccionado con dureza, comparando el caso con el escándalo de los hermanos Moreno Rojas en Bogotá y pidiendo a la justicia actuar con celeridad. "Créanme, el robo que le hicieron los hermanos Moreno a Bogotá se queda pequeño frente al que le hicieron los hermanitos Quintero a Medellín", declaró Gutiérrez.