La reacción del presidente Gustavo Petro ante el Premio Nobel de Paz otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado ha desatado una tormenta política en Colombia. El mandatario cuestionó el galardón al recordar una carta de 2018 en la que Machado solicitó ayuda al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo que generó un amplio rechazo de figuras de la oposición colombiana. Tras una felicitación inicial calificada como confusa, Petro publicó un extenso mensaje en la red social X, donde interpeló a Machado: “¿por qué usted solicita ayuda a un criminal contra la humanidad, con orden de captura internacional, para llevarle democracia a Venezuela?”.
Posteriormente, matizó su postura afirmando: “Yo no defiendo a Maduro, solo le pregunto a María Corina Machado, si puede apartarse de Netanyahu y sus amigos nazis”.
Esta actitud fue duramente criticada por precandidatos presidenciales como Vicky Dávila y Paloma Valencia, así como por el exministro Alejandro Gaviria, quien calificó el mensaje de Petro como “puro resentimiento”.
El episodio revela una compleja dinámica de poder en la política exterior colombiana, donde el presidente intenta mantener una postura crítica frente a lo que considera intervencionismo, pero sus declaraciones lo enfrentan con la oposición interna y lo posicionan de manera controversial en el escenario regional, especialmente en lo que respecta a la crisis venezolana.
En resumenLa crítica del presidente Petro a María Corina Machado por su Nobel de Paz, basada en alianzas pasadas, ha expuesto las tensiones de su política exterior y ha provocado una fuerte reacción de la oposición colombiana. Este enfrentamiento verbal refleja la dificultad del Gobierno para equilibrar su rol diplomático en la región con sus posturas ideológicas, generando una controversia que redefine su influencia tanto a nivel nacional como internacional.