El proyecto enfrenta tres ponencias (oficialista, alternativa y de archivo) sin que ninguna logre las mayorías necesarias.
Este estancamiento ha llevado al Gobierno a cambiar su estrategia, pasando de un llamado al diálogo a un ultimátum.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, ha amenazado con liquidar a las EPS que no paguen sus deudas, una postura que contrasta con sus declaraciones previas sobre los riesgos de una liquidación masiva. Desde la oposición, el representante Andrés Forero del Centro Democrático sostiene que el proyecto "debe hundirse", citando como ejemplos fallidos el sistema de salud de los maestros. Por su parte, congresistas afines al Gobierno, como Eduard Sarmiento, acusan al legislativo de "asaltar la voluntad popular" y sugieren que, si el bloqueo persiste, "le va a tocar al mismo pueblo refrendar su mandato" a través de una consulta popular. Esta confrontación evidencia un choque institucional en el que el Gobierno busca mecanismos alternativos para avanzar su agenda ante la resistencia del Congreso, poniendo en juego la gobernabilidad y el futuro del sistema de salud colombiano.













