El proceso ha estado marcado por una intensa incertidumbre jurídica y una clara pugna entre las facciones tradicionales del progresismo y nuevas fuerzas políticas emergentes.

La Registraduría Nacional confirmó que la consulta se realizará, aunque bajo la modalidad "interpartidista", una decisión que se tomó tras un fallo del Tribunal Superior de Bogotá que había puesto en jaque el proceso. En esta contienda se enfrentan tres precandidatos: Iván Cepeda, respaldado por la izquierda tradicional y figuras como Gustavo Bolívar; Carolina Corcho, quien apela a las bases sociales; y Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, que ha logrado atraer a políticos que no provienen de las estructuras tradicionales de izquierda. La disputa refleja una lucha por el poder y la herencia política del presidente Gustavo Petro, quien tuvo que intervenir para asegurar que la consulta se llevara a cabo. La campaña de Quintero, descrita como "radical", propone una Constituyente y ha sido criticada por líderes como Gustavo Bolívar y Susana Muhamad, mientras que Cepeda ha optado por una campaña más austera y alejada de la confrontación. El resultado de esta consulta no solo definirá al candidato presidencial, sino que también reconfigurará el equilibrio de poder dentro de la coalición gobernante.