Su testimonio detalla una presunta y extensa red de alianzas entre políticos, empresarios y grupos paramilitares en la Costa Caribe. Las confesiones de Ashton, realizadas en audiencias de aporte a la verdad, han llevado a la JEP a mantener su sometimiento y a compulsar copias a la Corte Suprema de Justicia y a la Fiscalía para que se investigue a las figuras mencionadas, lo que podría reconfigurar el poder político en la región. El testimonio del exsenador liberal detalla cómo el Frente José Pablo Díaz del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) logró una profunda cooptación en los departamentos de Atlántico y Magdalena. Según Ashton, estos pactos permitieron la manipulación de elecciones, el control político y la financiación de proyectos a través de la desviación de recursos públicos, en complicidad con administraciones locales como la Alcaldía de Barranquilla. Entre los salpicados se encuentran figuras de alto perfil como el expresidente del Senado y precandidato presidencial Efraín Cepeda, el empresario Julio Gerlein y el actual ministro del Interior, Armando Benedetti.
Ashton acusó a Benedetti de promover artículos en la Ley de Justicia y Paz que beneficiaban a las AUC.
Cepeda ha negado categóricamente las acusaciones, afirmando: “Jamás he tenido acercamiento con ninguno.
Las luchas que he dado desde el Senado han despertado el odio de quienes quieren destruir las instituciones”.
Además, anunció que denunciará a Ashton por injuria y calumnia, declarando que su “actividad política es limpia”.
El exsenador también implicó a militares de alto rango y reveló que una Logia Masónica en Barranquilla, supuestamente formada por el empresario David Name Terán, funcionaba como un “centro de pensamiento” para la expansión paramilitar, con la participación del excomandante de las Fuerzas Militares, general (r) Freddy Padilla de León.













