La decisión respondió a una demanda que buscaba tumbar la ley, argumentando que vulneraba derechos como la diversidad cultural y la libertad de expresión. Sin embargo, la Corte, con ponencia del magistrado Miguel Polo Rosero, determinó que la norma se ajusta a la Constitución y que el mandato de protección y bienestar animal prevalece. El presidente Gustavo Petro celebró el fallo, calificándolo como una “posición reivindicatoria de la vida en todas sus formas” y recordó que la lucha por abolir estas prácticas comenzó durante su alcaldía en Bogotá. La senadora Esmeralda Hernández, autora de la ley, lo consideró una “victoria histórica”. Sectores taurinos y gallísticos, por su parte, expresaron su preocupación por el impacto económico y cultural de la medida, mientras que el senador Marcos Daniel Pineda propuso una regulación en lugar de una prohibición absoluta.