El gobierno del presidente Gustavo Petro ha decidido adelantar la implementación del “pilar solidario”, uno de los componentes clave de la reforma pensional, a pesar de que la ley aún se encuentra en revisión por parte de la Corte Constitucional. A partir de octubre, más de 3 millones de adultos mayores en situación de pobreza y vulnerabilidad comenzarán a recibir un bono pensional mensual de 230.000 pesos, un aumento significativo frente a los 80.000 pesos que recibían anteriormente. El anuncio, oficializado en Bucaramanga, fue presentado como un “paso decisivo” hacia la justicia social y una medida de urgencia para mejorar las condiciones de vida de la población mayor. El presidente Petro justificó la decisión afirmando que “la dignidad de las personas mayores no puede esperar trámites legislativos eternos ni ser víctima de bloqueos institucionales”.
Mauricio Rodríguez Amaya, director del Departamento para la Prosperidad Social (DPS), explicó que este “pago transitorio” busca garantizar un ingreso básico a quienes no cuentan con pensión.
La medida, que costará aproximadamente 1,35 billones de pesos solo en lo que resta del año, se extenderá hasta 2026 como parte de la transición al nuevo sistema. El Gobierno ha indicado que los recursos provendrán del Presupuesto General de la Nación y del Fondo de Solidaridad Pensional. La senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, criticó la reforma, afirmando que Petro “odia a los niños y a la juventud” al volver a un sistema de reparto. En contraste, el presidente ha defendido la medida como una forma de redistribución de la riqueza y ha exigido a los fondos privados de pensiones que inviertan en Colombia el ahorro de los trabajadores.
En resumenLa decisión de implementar el pilar solidario de manera anticipada representa un cambio de poder significativo, donde el Ejecutivo utiliza su capacidad administrativa para materializar una de sus principales promesas de campaña, sorteando el control constitucional. Esta acción prioriza la ejecución de su agenda social por encima de los tiempos institucionales, marcando una postura de urgencia y una apuesta política de alto impacto fiscal.