La medida, impulsada por los demócratas, logró un significativo apoyo bipartidista cuando cinco senadores republicanos, entre ellos Rand Paul y Josh Hawley, votaron a favor, cruzando las líneas partidistas.
La resolución refleja la creciente preocupación en el Capitolio por una posible escalada del conflicto tras la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro. El senador Rand Paul fue una de las voces más contundentes, argumentando que bombardear la capital de otra nación y destituir a su líder “es un acto de guerra, claro y simple”, una potestad que, según la Constitución, reside exclusivamente en el Congreso. La reacción de Trump fue inmediata y furiosa. A través de sus redes sociales, arremetió contra los senadores republicanos que apoyaron la iniciativa, afirmando que “deberían avergonzarse” y que “no serán elegidos de nuevo”. El mandatario calificó la votación como un obstáculo para la seguridad nacional y declaró que la Ley de Poderes de Guerra es “inconstitucional”. A pesar de su aprobación en el Senado, la medida es en gran parte simbólica, ya que es poco probable que sea aprobada en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana y leal a Trump.
Incluso si lo lograra, enfrentaría un veto presidencial casi seguro, que requeriría mayorías calificadas para ser superado.












