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Este buque, históricamente implicado en el transporte de petróleo venezolano, se convirtió en un foco de tensión directa con Moscú. Rusia denunció la incautación como una violación del derecho marítimo y desplegó al menos un buque de guerra y un submarino para escoltar al petrolero en un intento de evitar su captura.
Las fuerzas navales estadounidenses finalmente abordaron y se apoderaron del 'Marinera', junto con otro petrolero cerca del Caribe.
Estas acciones forman parte de un bloqueo naval más amplio que busca interrumpir las exportaciones de Venezuela y asfixiar económicamente al régimen. Tras la captura de Maduro, se informó que al menos 16 petroleros sancionados zarparon de aguas venezolanas en un aparente desafío al bloqueo.
La administración Trump ha justificado estas incautaciones como una medida necesaria para hacer cumplir las sanciones y evitar que los ingresos del petróleo beneficien a sus adversarios.












