Irán y Cuba también se sumaron a las condenas, calificando el ataque de “criminal”.

En contraste, gobiernos alineados con la administración Trump, como el de Javier Milei en Argentina e Israel, celebraron la operación. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación por la legalidad de la operación, señalando que socavaba un principio fundamental del derecho internacional.