En sus primeras declaraciones, Rodríguez desafió a EE.
UU., calificando la captura de Maduro como un “secuestro ilegal” y afirmando que él era el “único presidente”.
Sin embargo, posteriormente adoptó un tono más conciliador, proponiendo a EE.
UU. una “agenda de cooperación en el marco de la legalidad internacional”. El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio han dejado claro que, aunque no respaldan a la líder opositora María Corina Machado, están dispuestos a trabajar con Rodríguez y el oficialismo si toman las “decisiones adecuadas”. Trump afirmó que Rodríguez está “cooperando” y que mantendrán “múltiples palancas de presión” para asegurar que se cumplan sus exigencias, como el acceso al mercado petrolero. Este delicado equilibrio sitúa a Rodríguez en una encrucijada: debe gestionar la presión de Washington mientras intenta mantener la cohesión interna del chavismo, que cuenta con el respaldo de la cúpula militar, liderada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.












