Este posicionamiento de Washington redefine las alianzas y el futuro político del antichavismo.
En declaraciones posteriores a la captura de Maduro, Donald Trump afirmó que a Machado “le sería muy difícil estar al frente del país” porque, según él, “no cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país”. Estas palabras, pronunciadas por el artífice de la operación, generaron un fuerte impacto, ya que relegaron a la principal figura opositora, quien había ganado el Premio Nobel de la Paz en 2025 y había llamado a una transición liderada por el presidente electo Edmundo González. El secretario de Estado, Marco Rubio, aunque matizó que conocía a Machado y la consideraba una persona “fantástica”, justificó la decisión de EE. UU. de priorizar un enfoque pragmático, abriendo canales de comunicación con Delcy Rodríguez. Según algunas fuentes, la exclusión de Machado por parte de Trump se debería a que ella aceptó el Premio Nobel, un gesto que el presidente estadounidense habría interpretado como una falta de lealtad. La postura de Washington parece favorecer una transición controlada que, por ahora, involucra a figuras del propio chavismo dispuestas a cooperar, en lugar de un traspaso de poder directo a la oposición. Esto deja a Machado y a la Plataforma Unitaria en una situación compleja, buscando mantener la relevancia y presionar por la ruta democrática que defienden, mientras EE.
UU. negocia con sus adversarios históricos.













