En una histórica conferencia de prensa, Trump declaró que Estados Unidos “gobernará” y “manejará” Venezuela “hasta que haya una transición segura”. Subrayó el interés de su administración en el sector petrolero, anunciando que las empresas estadounidenses se harían cargo de la reconstrucción de la infraestructura. Esta postura fue reforzada por un mensaje del Departamento de Estado que decía “Este es NUESTRO hemisferio”, una clara alusión a la Doctrina Monroe y una afirmación de control estratégico sobre la región. Además, Trump lanzó amenazas directas a la nueva presidenta encargada, Delcy Rodríguez, advirtiendo que si no coopera, “va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”.
Las advertencias no se limitaron a Venezuela.
Al ser consultado sobre una posible acción militar contra Colombia, Trump respondió: “Suena bien para mí”, y calificó al presidente Gustavo Petro como un “hombre enfermo”.
También mencionó a Cuba, México y Groenlandia como puntos de interés para su política de seguridad nacional.
Estas declaraciones han sido interpretadas como una señal de que la operación en Venezuela podría ser un precedente para futuras intervenciones, generando alarma y rechazo entre varios gobiernos latinoamericanos, que ven en ellas una amenaza a la soberanía y la estabilidad regional.













