A pesar de la situación, el gobierno chavista ha intentado proyectar una imagen de control y continuidad.
Rodríguez desafió a Washington al declarar que “hay un solo presidente en Venezuela” y que este es Nicolás Maduro, exigiendo su liberación.
Sin embargo, también ha mostrado una postura pragmática, proponiendo a Estados Unidos una agenda de cooperación “en el marco de la legalidad internacional” y poniéndose “a la orden” de la administración Trump para mejorar las relaciones. Esta dualidad discursiva refleja la compleja posición en la que se encuentra: por un lado, debe mantener la lealtad a la base chavista y, por otro, navegar las presiones de Washington. La cúpula militar, liderada por el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, le ha dado su respaldo, garantizando la continuidad del régimen. La comunidad internacional observa atentamente sus próximos pasos, especialmente en lo que respecta a la convocatoria de elecciones, un punto clave que podría definir el futuro del país.













