No soy culpable. Soy un hombre decente”.

Además, denunció haber sido “secuestrado” en su casa en Caracas y se definió como “prisionero de guerra”, acogido a la Convención de Ginebra. Los cargos en su contra, presentados formalmente en 2020, incluyen conspiración narcoterrorista, importación de cocaína y posesión de armas pesadas, vinculándolo con el llamado 'Cartel de los Soles'. Su abogado, Barry Pollack, anunció que no solicitaría fianza y adelantó que cuestionará la legalidad de su “secuestro militar” y su estatus como “jefe de un Estado soberano”. La fiscalía, por su parte, sostiene que Maduro lideraba una red criminal que utilizó la cocaína como “arma contra Estados Unidos”.

El juez Hellerstein, un magistrado de 92 años con experiencia en casos de alto perfil, fijó la siguiente audiencia para el 17 de marzo de 2026, iniciando un proceso que se anticipa largo y complejo.