El presidente estadounidense declaró públicamente que a Machado “le sería muy difícil estar al frente del país”, argumentando que “no cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país”. En su lugar, altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han confirmado que están en contacto con la presidenta interina Delcy Rodríguez y han abierto la posibilidad de colaborar con los actuales líderes venezolanos si toman las “decisiones adecuadas”. Esta estrategia sugiere que Washington está priorizando una transición controlada y negociada con facciones del chavismo, en lugar de un cambio de régimen que entregue el poder a la oposición democrática liderada por Machado y el presidente electo Edmundo González. La decisión de Estados Unidos de apostar por Rodríguez en lugar de Machado ha sido vista como una medida pragmática para asegurar la estabilidad y el control sobre los recursos del país, aunque ha generado decepción y preocupación entre los sectores opositores que esperaban un respaldo inequívoco a su liderazgo.