Su llamado fue respaldado por figuras internacionales como el presidente francés Emmanuel Macron.

No obstante, este plan chocó frontalmente con la visión de la Casa Blanca.

En una rueda de prensa, Trump afirmó que a Machado “le sería muy difícil estar al frente del país”, ya que, según él, “no cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país”. Este desaire público no solo debilita la posición de la principal líder opositora, sino que también sugiere que los planes de Estados Unidos para Venezuela no necesariamente incluyen a la coalición que ha luchado por años contra el chavismo. La postura de Trump, que además insinuó estar en comunicación con la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez, deja a la oposición en una encrucijada, dependiendo de un actor internacional clave que parece tener su propia agenda.