Figuras políticas estadounidenses, como el senador Marco Rubio, han asegurado que el líder venezolano será juzgado por cargos penales en territorio norteamericano. Según los informes, el senador republicano Marco Rubio afirmó que Nicolás Maduro será juzgado en Estados Unidos y que no habrá más ataques en Venezuela, indicando que enfrentará “cargos penales”.
Esta declaración sugiere que la fase militar de la operación ha concluido y ahora se inicia una fase legal. La situación evoca comparaciones con la captura del dictador panameño Manuel Noriega en diciembre de 1989, quien también fue llevado a Estados Unidos para ser juzgado por liderar una organización criminal. La justificación de la administración Trump para su ofensiva militar en el Caribe ha estado fuertemente ligada a la lucha contra el narcotráfico, lo que proporciona la base legal para un enjuiciamiento en cortes estadounidenses.
Antes de su captura, Maduro había negado vehementemente sus vínculos con el crimen y había acusado a EE.
UU. de buscar derrocarlo para controlar las vastas reservas de petróleo de Venezuela. La perspectiva de un juicio en suelo estadounidense representa una escalada significativa, ya que sometería a un jefe de Estado a la jurisdicción de otro país, un hecho con pocas precedentes en la historia moderna.












