Líderes de América Latina y otras potencias mundiales fijaron sus posiciones rápidamente, reflejando las fracturas geopolíticas existentes.

Entre los primeros en pronunciarse estuvo el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien desde las 2:48 a.m.

condenó enérgicamente los ataques emprendidos por Estados Unidos, calificándolos de “criminal ataque”. Su postura fue compartida por otros líderes de la izquierda latinoamericana como Miguel Díaz-Canel de Cuba. En contraste, el presidente de Argentina, Javier Milei, celebró la noticia con su característico lema: “La libertad avanza”. Fuera de la región, Irán emitió un comunicado a través de su ministerio de Exteriores, condenando categóricamente la ofensiva y la “violación de la soberanía” de Venezuela, y solicitó una acción internacional por parte de las Naciones Unidas. Estas respuestas divergentes ilustran la polarización que el gobierno de Maduro y la política exterior de Estados Unidos generan en el escenario global. Mientras algunos países priorizaron la defensa del principio de no intervención y la soberanía nacional, otros vieron la acción como una oportunidad para el restablecimiento de la democracia en Venezuela.