La operación militar de Estados Unidos en Venezuela
La madrugada del 3 de enero de 2026, una serie de explosiones y sobrevuelos de aeronaves militares sacudieron Caracas y otras ciudades de Venezuela, siendo denunciadas por el Gobierno de Nicolás Maduro como una “agresión militar” por parte de Estados Unidos. Este evento marcó el inicio de una escalada sin precedentes en el prolongado conflicto entre ambas naciones. Los primeros reportes surgieron cerca de las 2:00 a. m. (hora local), cuando ciudadanos de Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira informaron sobre fuertes detonaciones y el sobrevuelo de aviones. El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, confirmó posteriormente que Washington había lanzado un ataque “con misiles y cohetes” contra puntos estratégicos, incluyendo el Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país, que tuvo que ser desalojado. El Gobierno venezolano reaccionó casi una hora después de los primeros estallidos, publicando un comunicado en el que atribuía la ofensiva a “una gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América” y procedió a declarar el “estado de conmoción exterior”. La ofensiva no solo se limitó a la capital, sino que afectó a varias bases militares en distintas zonas del país, lo que generó cortes de energía y una situación de caos inicial. Medios estadounidenses, citados en los informes, sugirieron que la Casa Blanca había dado “luz verde” a la operación días antes, aunque inicialmente no hubo una confirmación oficial por parte de Washington sobre la autoría de los ataques, que algunos medios atribuyeron a la CIA.



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