Las proyecciones incluyen una nueva ola migratoria masiva y un riesgo real de hambruna, con graves consecuencias para toda la región. Un estudio que modela cinco posibles escenarios de acciones estadounidenses concluye que un bloqueo total de la industria petrolera, pilar de la economía venezolana, llevaría al país a “límites de precariedad”. Esta situación no solo acabaría con la clase media restante, sino que también podría provocar una hambruna, un escenario extremo que agravaría la ya existente crisis humanitaria.
Las consecuencias de un colapso total no se limitarían a las fronteras de Venezuela. Se proyecta que una acción de este tipo provocaría una nueva y mayor ola de migración, superando las cifras ya registradas en años anteriores. Esto generaría una crisis regional de proporciones inmanejables, afectando directamente la estabilidad de países vecinos como Colombia, que ya alberga a millones de migrantes venezolanos. Por lo tanto, la estrategia de “máxima presión” de la administración Trump, aunque diseñada para forzar un cambio de régimen, conlleva el riesgo de provocar un sufrimiento humano masivo y desestabilizar a toda América Latina.












