Estas medidas apuntan a empresas del sector petrolero y a individuos y compañías vinculadas al comercio de drones con Irán. El Departamento del Tesoro estadounidense anunció sanciones contra cuatro empresas por transportar crudo venezolano e identificó a cuatro petroleros como “bienes bloqueados”, buscando cortar una de las principales fuentes de ingreso del gobierno de Maduro.
Esta acción se enmarca en una estrategia más amplia de bloqueo económico que, según expertos, amenaza con agudizar la crisis humanitaria en el país. Paralelamente, Washington ha puesto en el punto de mira la creciente cooperación militar entre Venezuela e Irán. Se impusieron sanciones contra la Empresa Aeronáutica Nacional de Venezuela y su presidente, José Jesús Urdaneta, por su presunta implicación en la venta de drones a Irán. Esta medida no solo busca debilitar la capacidad operativa de las fuerzas armadas venezolanas, sino también vincular al régimen de Maduro con otro de los principales adversarios de Estados Unidos en la escena mundial. La doble ofensiva sancionatoria, dirigida tanto a la economía como a la defensa, demuestra la intención de Washington de aislar por completo a Caracas y limitar sus alianzas estratégicas, intensificando el cerco financiero y militar sobre el país sudamericano.












