Así que los golpeamos muy duro”.

Esta intervención directa en tierra representa un cambio cualitativo en la estrategia de “máxima presión” de Washington. El exembajador de EE. UU., John Feeley, calificó el hecho como una “importante escalada de hostilidades”, sugiriendo que Trump busca demostrar fuerza.

Por su parte, el gobierno venezolano ha reaccionado con escepticismo y desafío.

Nicolás Maduro calificó las informaciones como “noticias falsas” transmitidas en Estados Unidos, mientras su ministro de Defensa aseguró que es “imposible” dividir a la Fuerza Armada ante la “amenaza” estadounidense. Aunque una empresa privada llamada Primazol, que sufrió un incendio en sus instalaciones, negó que el suceso fuera producto de un ataque, la confirmación de Trump ha dejado pocas dudas sobre la autoría y la intención de la operación, aumentando el temor a un conflicto militar directo entre ambas naciones.