El gobierno estadounidense frenó los procesos de tramitación de ‘green cards’ y de ciudadanía para migrantes procedentes de Venezuela, Cuba y otros 17 países, intensificando la incertidumbre para miles de solicitantes. Esta medida se enmarca en una ofensiva más amplia contra la inmigración, que según algunos análisis, ha llevado a un aumento en el envío de remesas desde Estados Unidos a países como Honduras por el temor a la deportación.
Un estudio citado en los artículos modela cinco escenarios sobre cómo las acciones de EE.
UU. podrían provocar nuevas olas migratorias desde Venezuela, que irían desde desplazamientos menores hasta una crisis humanitaria de proporciones regionales.
Uno de los casos más polémicos ha sido la deportación de 252 venezolanos a una megaprisión de máxima seguridad en El Salvador, conocida como CECOT, tras ser acusados de pertenecer a grupos delincuenciales sin un juicio previo. Un juez de distrito en EE.
UU. dictaminó que esta expulsión violó sus derechos al debido proceso, otorgándoles la posibilidad de impugnar la decisión y exigir reparaciones.












