En paralelo, Washington sancionó a la Empresa Aeronáutica Nacional de Venezuela y a su presidente, José Jesús Urdaneta, por su presunta vinculación con la venta de armas y drones a Irán. Esta medida subraya la preocupación de Estados Unidos por la creciente cooperación militar y tecnológica entre Caracas y Teherán, a quienes considera actores desestabilizadores. Las sanciones por el comercio de drones se enmarcan en una política más amplia de la administración Trump para presionar al gobierno de Nicolás Maduro, combinando el aislamiento diplomático con el cerco económico. Estas acciones se suman a un bloqueo petrolero ya existente que, según analistas, amenaza con agudizar la crisis humanitaria en Venezuela, llevando al país a “límites de precariedad” y aumentando el riesgo de una hambruna. La presión económica también ha tenido efectos colaterales, afectando el suministro de petróleo a Cuba, un aliado clave de Venezuela, y generando una crisis energética en la isla.