Expertos advierten que las medidas podrían llevar a Venezuela a una situación de hambruna y provocar una nueva crisis regional. Las sanciones económicas y el bloqueo naval impuestos por la administración Trump han sido un factor determinante en la ruina financiera de Venezuela, que se suma a 25 años de políticas económicas fallidas. Según analistas, esta estrategia de presión amenaza con llevar al país a límites de precariedad insostenibles, incluyendo el “riesgo real de una hambruna” y el fin de la clase media. La dependencia histórica de la economía venezolana del petróleo la hace extremadamente vulnerable a estas medidas. La crisis no se limita a las fronteras de Venezuela. Cuba, que depende en gran medida de los envíos de crudo venezolano a cambio de servicios profesionales, se ha convertido en una “primera víctima” de la presión estadounidense. La interrupción de los suministros petroleros agrava la ya crítica situación económica y energética de la isla. En un intento por paliar la escasez, Rusia ha enviado cargamentos de petróleo a Cuba utilizando tanqueros sancionados, lo que evidencia la reconfiguración de alianzas para sortear el bloqueo. Esta situación demuestra cómo las políticas de Washington hacia Caracas tienen un efecto dominó que desestabiliza a toda la región del Caribe.